Macroeconomía

¿Por qué sube la inflación cuando el dólar sube?

El mecanismo de transmisión cambiaria explicado con datos del mercado uruguayo.

Billetes de pesos uruguayos junto a una etiqueta de precio de supermercado

Uruguay importa una proporción significativa de los bienes que consume: combustibles, insumos industriales, medicamentos, electrónica y una parte importante de los alimentos procesados. Cuando el dólar sube frente al peso uruguayo, importar esos bienes cuesta más pesos. Las empresas que importan trasladan ese costo adicional al precio de venta, y los consumidores lo notan en la caja del supermercado semanas o meses después. Este fenómeno se llama «traspaso cambiario» o pass-through, y en Uruguay su magnitud ha sido estudiada por el BCU en varias ocasiones. Según las estimaciones más recientes, un aumento del 10% en el tipo de cambio nominal se traduce, en promedio, en un incremento de entre 2 y 4 puntos porcentuales en el IPC durante los siguientes seis a doce meses. El rango es amplio porque depende de cuánto de ese encarecimiento absorben las empresas como menor margen y cuánto trasladan al consumidor final. No todos los rubros se ven afectados por igual: los alimentos perecederos de producción local —verduras, lácteos, carnes— reaccionan de forma más atenuada que los artículos de electrónica o los repuestos de automóviles, que son casi enteramente importados. Comprender este mecanismo ayuda a los hogares a anticipar qué categorías de su gasto personal podrían encarecerse antes que otras ante un movimiento brusco del tipo de cambio.

Es importante matizar, sin embargo, que la relación entre dólar e inflación no es automática ni lineal. El BCU puede intervenir en el mercado de cambios para moderar la volatilidad del tipo de cambio, y la política monetaria —en particular la tasa de política monetaria— influye en las expectativas de inflación que forman los agentes económicos. Si los sindicatos negocian salarios con cláusulas de ajuste frecuentes, la inflación puede retroalimentarse. Si el gobierno congela tarifas de servicios públicos, parte del efecto cambiario se retrasa pero no desaparece. En definitiva, el dólar es uno de varios factores que determinan la inflación, y aislarlo del resto —la demanda interna, la inflación importada de los socios comerciales, las expectativas— es un error analítico frecuente en el debate público. Este artículo no pretende predecir hacia dónde irá el tipo de cambio ni la inflación: eso excede tanto nuestra misión editorial como las posibilidades reales de cualquier análisis honesto.